¡Valientes!


Después de prácticamente 4 años, a estas alturas, viene el gobierno a llamar al proclamado “diálogo”, tanto en el tema fiscal, como en la CCSS. ¿Quién podría dudar que las reformas ya están “acordadas” con organismos multilaterales, como el Banco Mundial, la Organización Panamericana de la Salud y el Fondo Monetario Internacional? Nada que discutir. Son turbios procesos, con falsos discursos para engañar a los ilusos que creen que están participando en estos espacios, que permiten a los políticos ocultar sus verdaderos objetivos.

Los gobiernos de turno han adoptado el modelo neoliberal que les permite, por una parte, enriquecer a sus amigos y grandes corporaciones, y por otra parte, le niega a amplios sectores de la población, condiciones de vida digna, educación, cultura, obras públicas, vivienda y la satisfacción de otras necesidades urgentes.

El gobierno liberacionista solo ha intervenido para fortalecer el proceso de acumulación capitalista, promoviendo un régimen fiscal socialmente injusto, propicio a los intereses del capital, permitiendo que grandes empresarios esquiven sus obligaciones tributarias, ofreciendo “negocios” a los capitales privados en salud, educación, infraestructura, muelles, entre otros, pagados con los impuestos de los trabajadores.

Es evidente, la asociación de políticos con el capital transnacional, la subordinación y el servilismo a organismos económicos internacionales como el BM y el FMI, el despliegue de una nueva etapa de políticas “neoliberales”, la conformación de un régimen autoritario que tiene el cometido de destruir, a toda costa, lo que queda del sistema democrático.

Las crisis económicas han sido provocadas para impulsar reformas estructurales que solo han traído miseria, descontento y malestar social.

Esos espacios, mal llamados de “diálogo social”, representan para la oligarquía financiera y empresarial la oportunidad de lanzar la contra reforma entreguista y privatizadora de los SERVICIOS DE SALUD, así como para la ocasión de aprovechar los recursos públicos para sufragar proyectos de obras, compras, contratos para beneficiar a estos segmentos de la parásita burguesía.

Sin embargo, la clase trabajadora sigue dando una lucha sin tregua, resistiendo este “capitalismo salvaje”. ¡Que ningún centro de salud, como en otras partes del mundo, niegue a las personas asistencia médica, solo por ser pobres, en realidad empobrecidos!

No importa, que como avestruces se nieguen a reconocer la fuerza, la valentía de los y las trabajadoras costarricenses, que defienden el Seguro Social, los derechos humanos y laborales, que es la misión superior que tiene el Estado, pero que lamentablemente transformaron en un estado neoliberal, que lo único que le interesa es convertir la salud en una mercancía.

Por estos motivos, UNDECA felicita a ese contingente de funcionarios y funcionarias de la salud, que con coraje y gallardía, se hicieron sentir este histórico 11 del 11.

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