Conciencia de ser Costarricenses


Señoras y señores directores comparto con ustedes la siguiente reflexión a la que he llamado Conciencia de Ser Costarricenses.

A menudo me hago la pregunta: ¿qué hace grande a los pueblos?

Pensando en eso, el año pasado puse atención a una afirmación, que por descuido, había dejado pasar por alto muchas veces.

Uno de los futbolistas de nuestra selección que participó en el último campeonato mundial, al ser preguntado por un periodista acerca de la clave de esa brillante participación, de manera espontánea y simple dijo: “Nos tuvimos fe, nos dijimos que podíamos y pudimos”.

Pensando en nuestra historia nacional encontramos muchos ejemplos similares. Quiero referirme solo a tres de ellos.

Guiados por Juan Rafael Mora, nos tuvimos fe y supimos defender nuestra independencia contra fuerzas políticas y militares muy superiores. Pagamos un precio alto, pero nos dijimos que podíamos y pudimos. Somos independientes.

En la década del 40, sumido en la segunda guerra mundial, nuestro pueblo padecía, y un grupo de hombres encabezados por Calderón Guardia, Manuel Mora y Monseñor Sanabria, supo poner en pie de lucha a nuestro pueblo para convertirle en el protagonista central de la conquista de las garantías sociales, dentro de las cuales destaca la creación de la Caja Costarricense del Seguro Social.

Un sueño casi imposible, un durísimo reto, pero nos tuvimos fe y pudimos. Hoy nos sentimos orgullosos de esos logros que debemos recordar nos costaron más de 2000 muertos.

Me siento muy honrado de compartir aquí con el Dr. Fallas, sobrino de Carlos Luis Fallas, nuestro gran Calufa, que ocupa un lugar destacado en la historia de nuestras luchas políticas y de la literatura costarricense. Ante él y ante Manuel Mora asumió don Pepe el compromiso de fortalecer las garantías sociales y la Caja Costarricense del Seguro Social.

Cuando don Pepe nacionalizó la producción de energía eléctrica y se propuso iniciar el primer gran proyecto de la Garita, vinieron organismos financieros internacionales a decirle que el país no podía acometer semejante obra y debía dejarla en manos de expertos extranjeros, que no solo construyeran sino también explotaran la electricidad. “ustedes quieren quedarse con la vaca para obligarnos a comprarle la leche”, algo así contestó don Pepe.

La Garita se hizo con ingenieros y obreros costarricenses y se abrieron las puertas para la formación de miles de especialistas en las diversas ingenierías, así como de técnicos. Un país totalmente electrificado e intercomunicado. Nos tuvimos fe y pudimos. Pero en ese intento los neocolonialistas siguen insistiendo.

Surge la pregunta que fue lo que realmente vencieron nuestros próceres. Vencieron lo que Frantz Fanon, ese gran intelectual antillano llamó: “el síndrome del colonizado”.

Un síndrome consistente en defender, a veces sin darnos cuenta, intereses ajenos al verdadero compromiso con nuestro pueblo y en pensar que no somos capaces, con nuestras propias fuerzas, de resolver nuestros problemas.

Es una forma de ignorar que para nuestros países hay diseñadas estrategias cuyo propósito es fortalecer nuestra dependencia.

No hay que rascar mucho para encontrar las líneas de tales estrategias detrás de las políticas que se han aplicado al desarrollo del estado en los últimos 34 años. Puertos, aeropuertos, carreteras, banca, déficit fiscal, destrucción de nuestra propia base productiva, imposición de normas abusivas en propiedad intelectual, etc.

Un importante asesor del Presidente de los EEUU Ronald Reagan, fue traído al país a decirnos que debíamos destruir el ESTADO FACIO, refiriéndose al destacado pensamiento de don Rodrigo Facio, y englobando, por ignorancia, en ese concepto todas las reformas de los años 40.

Desde luego nuestra Caja Costarricense del Seguro Social no ha quedado al margen de esas estrategias.

Comparto con ustedes un texto que de seguro conocen:
_LA CCSS DEBE SER DE ATENCIÓN MÍNIMA “A LA PAR DEL DERECHO DE ATENCIÓN MÍNIMA, DEBE EXISTIR UN SISTEMA COMPLEMENTARIO FUNDAMENTALMENTE PRIVADO Y FINANCIADO POR PARTICULARES” DESDE EL PUNTO DE VISTA DE LA ORGANIZACIÓN DE LOS CENTROS DE SALUD, CONVIENE PENSAR EN LA PRIVATIZACIÓN…”… _
_“UN PRIMER PASO, SERÍA CONVERTIR POCO A POCO LOS HOSPITALES DE LA CAJA EN INSTITUCIONES CON SU PROPIA PERSONALIDAD, SUS PROPIAS JUNTAS DIRECTIVAS, Y SUS PATRIMONIOS PROPIOS” _
LOS INGRESOS DE CADA HOSPITAL SERÁN GIRADOS POR LA CCSS DE ACUERDO AL NÚMERO DE PACIENTES Y LOS TRATAMIENTOS PRESTADOS”

Miguel Ángel Rodríguez: Al Progreso Por La Libertad Pág445-447 .1989
A esos propósitos obedeció la llamada desconcentración, hecha tan mal que hubo de retrotraerla, con un costo muy alto para el país, lamentablemente aún no cuantificado.

En la misma línea de sometimiento Doriam anunció, en una entrevista publicada el 10 de mayo del 2007 en La Nación, que se estudiaba concesionar nueve hospitales nacionales.

Esas posiciones neocolonialistas realmente desconocen cuáles son los sentimientos que mueven a nuestro pueblo y por eso actúan a sus espaldas, con sigilo, poco a poco, paso a paso.

Estoy seguro de encontrar en esta Junta Directiva, compañeras y compañeros, capaces de construir un clima de confianza basado en nuestras propias fuerzas y capacidades.
No estoy haciendo un llamado a un nacionalismo obcecado, a un voluntarismo extremo o a un simple culto al pasado.

Los nuevos problemas deben ser resueltos con soluciones nuevas y para lograrlas esta Junta Directiva se debe tener fe y transmitirla así a toda la institución y a toda la población.

En la Caja, y en el país, hay una extraordinaria riqueza de talento, dispuesto a trabajar por el bienestar de nuestro pueblo.

Si somos capaces de forjar la voluntad política necesaria para abrir el tapón de la gran creatividad de las fuerzas que hicieron posible y hacen posible a la Caja Costarricense del Seguro Social, podremos afirmar: sí, sí se puede y al terminar nuestro periodo decirle con orgullo a los costarricenses: ¡si pudimos!

Los cambios requeridos son urgentes y tenemos la capacidad para lograrlos.

Superemos el síndrome colonialista y digamos como nos enseñó de manera poética José Martí: “El vino, de plátano, y si sale agrio, ¡es nuestro vino!”

Gracias

Mario Devandas Brenes
Representante Sindical ante JD de la CCSS

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