CST: Nueva etapa, nuevas luchas


El Consejo Superior de Trabajo estuvo ausente durante muchos años de la problemática laboral por diversos temas, entre ellos, por falta de decisión política de los gobernantes y empresarios en momentos en que se discutía el Tratado de Libre Comercios con los Estados Unidos y porteriormente por los miles despidos y cierre de fábricas bajo el pretexto de la crisis económica mundial.

En el primer año de gobierno de Laura Chinchilla Miranda, en el marco de un Encuentro de Ministros y Ministras de Trabajo de Centroamércia y República Dominicana, se revivió el Consejo Superior de Trabajo mediante un decreto firmado entre la Presidencia de la República y el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, MTSS, con el que se busca que dicho órgano sea más activo, participativo y que genere propuestas y respuestas.

En agosto de 2010 Sandra Piszk, ministra de Trabajo de entónces, dijo que la reactivación del CST es para que reasuma su papel en la definición de política laboral del país y aseguró que “constituye una apuesta estratégica a la democracia participativa y entre las reformas que tendrá la instancia es que no se requerirá de consensos para la aprobación de proyectos e iniciativas en el plano laboral.”

El CST es un órgano tripartito, compuesto por representantes del gobierno, patronos y trabajadores, con el objetivo de definir e implementar medidas para el mejoramiento y defensa de derechos y establecimiento de responsabilidades del sector laboral y patronal.

A poco más de seis meses para que concluya el presente gobierno, se da la juramentación de los nuevos representantes en donde destaca la presencia de la Unión Nacional de Empleados de la Caja y la Seguridad Social, UNDECA, en la designación de Martha Rodríguez González, Secretaria General Adjunta.

Martha Rodríguez ve con optimismo lo que el sector sindical, que representa a la clase trabajadora, pueda lograr en el CST, “es una instacia importante de diálogo social, en el cual podríamos avanzar en el tema de trabajo decente, el tema cada vez más grave del desempleo, sobre todo por la gran cantidad de jovenes sin empleo y sin estudios, las mujeres, y esperamos avanzar también en temas de interés para la clase trabajadora costarricense como son sus derechos fundamentales. Son muchos los retos que enfrentaremos pero en la mesa del Consejo, por nuestra parte y creemos que de parte de los demás representantes sindicales también, va a prevalecer el trabajo honesto, transparente y de cara a toda la clase trabajadora de nuestro país, nada a sus espaldas o con negociaciones por “debajo de la mesa”“

Por su parte Laura Chinchilla Miranda, Presidenta liberacionista, dijo que “espero que ahora sí funcione bien este nuevo CST, aunque ya no podré verlo y será el nuevo gobierno el que vea los frutos de su trabajo”.

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Fotos: UNDECA

Jerarquía despilfarra millones


Los servicios de salud que prestan los Ebais del Convenio UCR-CCSS en el Proyecto PAIS, lejos de ser una simple desavenencia entre ambas instituciones lo que se busca es continuar con la política liberacionista de entregar servicios de salud al negocio de la medicina privada.

El motivo en la “razonabilidad del precio” es espuria ya que según datos de la misma CCSS, en el 2011 se le pagó a cinco empresas privadas, para atender a una población de 550.192, la suma de ¢23.500 millones, un promedio de ¢42.712 por persona atendida, mientras a la Universidad de Costa Rica por atender a 192.438 usuarios se le pagó ¢5.914 millones para ¢30.731 por paciente.

Ante el despilfarro de miles de millones en compras de servicios privados, la Contraloría General de la República y la Defensoría de los Habitantes, encontraron serias anomalías. El Informe Global de la Corrupción 2006, para el caso de Costa Rica, denunció “una red caótica de canales a través de los cuales fluían millones de colones, inflando las cuentas de empresas farmacéuticas privadas a costas de la CCSS y, en definitiva, del contribuyente. (…) Las investigaciones presentaron muchos ejemplos de sobre-precios en servicios médicos contratados a proveedores privados… Por ejemplo, la CCSS pagó a una fundación privada cerca de un millón de dólares en el año 2000 por unas 9.600 intervenciones quirúrgicas menores, 37.000 consultas a oculistas y otorrinos y 322 vitrectomías, a un costo por intervención de entre 40% y 140% más alto que el costo del tratamiento en una de las clínicas de la CCSS.”

Según denuncia presentada por un proveedor ante el Auditor General, por la contratación de Servicios Médicos en el Primer Nivel de Atención en las Áreas de Salud de San Juan, San Diego, Concepción de Cartago, Curridabat y Montes de Oca: “La oferta es ruinosa y pone en riesgo la calidad y continuidad de los servicios en esas comunidades, hay incumplimiento con varios puntos del Reglamento a la Ley de Contratación Administrativa, inventaron metodología para favorecer a UNIBE a pesar de las omisiones graves en su oferta. La CCSS consideró el precio razonable de UNIBE, obviando y otorgando todo el puntaje, a pesar de que no cumplió con puntos obligatorios: el Equipo para la prestación de los servicios, el Recurso Humano necesario (plazas obligatorias), no contempla pago de servicios públicos, seguros obligatorios, mantenimiento, incumple con los salarios mínimos, y no contempla las reservas legales para aguinaldo, cesantía, preaviso, ni sustituciones por vacaciones, licencias, etc,”

¡Costarricenses, defendamos la Caja, no a la impunidad y la corrupción politiquera!

Sudáfrica se desmarca

NUEVA YORK – Una vez más los noticieros hablan de los acuerdos internacionales de inversión. Los Estados Unidos están tratando de imponer un fuerte pacto de inversión dentro de los dos grandes acuerdos que se denominan “acuerdos de asociación”, uno trasatlántico y otro transpacífico, que en la actualidad se encuentra en etapa de negociación. Sin embargo, existe una creciente oposición a tales negociaciones.

Sudáfrica ha decidido detener la renovación automática de los acuerdos de inversión que se firmaron a principios del período postapartheid, y ha anunciado que rescindirá algunos de ellos. Ecuador y Venezuela ya rescindieron los suyos. India dice que va a firmar un acuerdo de inversión con los EE. UU. únicamente si se cambia el mecanismo de resolución de controversias. Por su parte, Brasil nunca ha firmado ningún acuerdo.

Hay buenas razones para esta resistencia. Incluso en los EE.UU., los sindicatos de trabajadores y las organizaciones medioambientales, de salud, desarrollo y otras organizaciones no gubernamentales se han opuesto a los acuerdos propuestos por los EE. UU.

Los acuerdos podrían inhibir significativamente la capacidad de los Gobiernos de los países en desarrollo para proteger a su medioambiente de las empresas mineras, a sus ciudadanos de las empresas tabacaleras que, teniendo conocimiento, proveen un producto que causa muerte y enfermedad, y a sus economías de los productos financieros catastróficos, que jugaron un papel tan preponderante en la crisis financiera mundial del año 2008. Estos acuerdos restringen a los Gobiernos, incluso en lo que se refiere a establecer controles temporales para los desestabilizadores flujos de capital de corto plazo, que frecuentemente han causado estragos en los mercados financieros y han impulsado las crisis en países en desarrollo. En efecto, los acuerdos se han utilizado para cuestionar las acciones de los Gobiernos, que van desde la reestructuración de la deuda a la discriminación positiva.

Los defensores de este tipo de acuerdos aseveran que son necesarios para proteger los derechos de propiedad. Sin embargo, países como Sudáfrica ya tienen fuertes garantías constitucionales para los derechos de propiedad. No hay ninguna razón para que los bienes de propiedad extranjera estén mejor protegidos que los bienes de propiedad de los propios ciudadanos de un país.

Es más, si las garantías constitucionales no son suficientes para convencer a los inversores del compromiso que asume Sudáfrica con relación a la protección de los derechos de propiedad, los extranjeros pueden contratar un seguro de expropiación suministrado por el Organismo Multilateral de Garantía de Inversiones (una división del Banco Mundial) o por numerosas organizaciones nacionales que suministran dicho seguro. Los estadounidenses, por ejemplo, pueden comprar un seguro de la Corporación de Inversiones Privadas en el Extranjero.

Sin embargo, de todos modos, aquellos que apoyan los acuerdos de inversión no están realmente preocupados por la protección de los derechos de propiedad. El verdadero objetivo es restringir la capacidad que tienen los Gobiernos para imponer regulaciones e impuestos a las corporaciones, es decir, el verdadero objetivo no es solamente defender los derechos, sino que es restringir la capacidad que tienen los Gobiernos para imponer responsabilidades. Las corporaciones están tratando de alcanzar de manera subrepticia – a través de los acuerdos comerciales negociados en secreto – lo que no pudieron lograr en un proceso político abierto.

Incluso, la idea de que estos acuerdos tienen el objetivo de proteger a las empresas extranjeras es un ardid: las empresas con sede en el país A puede establecer una filial en el país B para llevar a cabo una demanda judicial contra el Gobierno del país A. Los tribunales norteamericanos, por ejemplo, sistemáticamente han dictado sentencias que indican que las corporaciones no deben ser compensadas por la pérdida de ganancias provenientes por un cambio en las regulaciones (mediante expropiación denominada “expropiación regulatoria”); sin embargo, dentro del marco de un acuerdo de inversión típico, ¡una empresa extranjera (o una empresa estadounidense, que opera a través de una filial extranjera) puede exigir una indemnización!

Peor aún: los acuerdos de inversión permiten a las empresas demandar judicialmente a los Gobiernos por cambios regulatorios perfectamente razonables y justos: por ejemplo, en casos en los que las ganancias de una empresa de cigarrillos se vieran reducidas debido a una regulación que restringe el uso del tabaco. En Sudáfrica, una empresa podría demandar si se considera que sus ganancias netas podrían verse perjudicadas por los programas diseñados para abordar los remanentes del racismo oficial.

Existe una presunción de larga data sobre la “inmunidad soberana”: los Estados pueden ser demandados judicialmente únicamente bajo circunstancias limitadas. Sin embargo, los acuerdos de inversión, como los respaldados por los Estados Unidos, exigen que los países en desarrollo renuncien a esta presunción y permitan que se dicten sentencias en juicios, aplicando procedimientos que se encuentran muy por debajo de los que se espera que se apliquen en las democracias del siglo 21. Tales procedimientos han demostrado ser arbitrarios y caprichosos, y no proporcionan una forma sistémica para conciliar resoluciones incompatibles emitidas por diferentes foros. Mientras que los defensores argumentan que los tratados de inversión reducen la incertidumbre, las ambigüedades e interpretaciones contradictorias de las disposiciones de dichos tratados han incrementado la incertidumbre.

Los países que han firmado este tipo de acuerdos de inversión han pagado un precio muy alto. Varios de ellos han sido objeto de demandas judiciales de gran magnitud, y han tenido que realizar pagos enormes. Inclusive, se han visto demandas judiciales que exigían que los países cumplan con contratos firmados por Gobiernos anteriores, no democráticos y corruptos, aun cuando el Fondo Monetario Internacional y otras organizaciones multilaterales habían recomendado la abrogación de dichos contratos.

Inclusive en los casos en que los Gobiernos de los países en desarrollo salen victoriosos de las demandas judiciales (demandas que han proliferado considerablemente en los últimos 15 años), los costos de los litigios son enormes. El efecto (deseado) es enfriar los esfuerzos legítimos que realizan los Gobiernos por proteger y hacer progresar los intereses de sus ciudadanos al imponer regulaciones, impuestos y otras responsabilidades a las corporaciones.

Además, para los países en desarrollo que fueron lo suficientemente tontos como para firmar tales acuerdos, la evidencia es que los beneficios provenientes de los mismos, si los hubo, fueron muy escasos. Según un estudio realizado por Sudáfrica, se determinó que este país no había recibido inversiones de importancia de los países con los que había firmado acuerdos, pero que sí había recibido inversiones de importancia de aquellos países con los que no tenía acuerdos firmados.

No es de extrañar que Sudáfrica, después de un estudio cuidadoso de los tratados de inversión, haya decidido que, como mínimo, dichos acuerdos deberían ser renegociados. Hacer esto no es un acto en contra de las inversiones, es un acto a favor del desarrollo. Y es un acto esencial, si es que el Gobierno de Sudáfrica desea aplicar políticas que satisfagan de la mejor manera las necesidades de sus ciudadanos y de la economía del país.

En efecto, al esclarecer mediante la legislación nacional cuáles son los tipos de protección que se ofrecen a los inversores, Sudáfrica está demostrando una vez más – como ya lo ha venido haciendo en varias ocasiones desde la aprobación de su nueva Constitución en el año 1996 – el compromiso que tiene con el Estado de derecho. Los propios acuerdos de inversión se constituyen en las más serias amenazas al proceso de toma de decisiones democráticas.

Se debería felicitar a Sudáfrica. Se espera que otros países sigan su ejemplo.

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Joseph E. Stiglitz, premio Nobel de Economía, se desempeña como catedrático en la Universidad de Columbia. © Project Syndicate.

¡Costa Rica protestó!

Con la presencia de miles y miles de trabajadores y trabajadoras de diversas instituciones públicas e incluso trabajadores del sector privado, se realizó la gran Huelga Nacional en defensa de la salud pública, la Caja Costarricense de Seguro Social y contra la corrupción de las concesiones de muelles y carreteras así como el desfinanciemiento de la educación pública.

De todos los rincones del país se reportaron bloqueos y manifestaciones, de costa a costa, de frontera a frontera la ciudadanía y las organizaciones sociales y sindicales se manifestaron con el modelo neoliberal corrupto que lleva a nuestro país a una profundización de la desigualdad en donde muy pocas familias se hacen cada vez más ricas y millones ingresan a niveles de pobreza y pobreza extrema.

No será la última manifestación del año

Para diversos representantes sociales y sindicales las manifestación contra la corrupción no termina este día, “en las próximas semanas daremos a conocer las próximas acciones, los políticos corruptos y sus partidos se va a dar cuenta de que tanta mentira electorera ya no engaña a la gente, son los mismos corruptos que buscan seguir en el gobierno y la gente les va a dar una lección”, dijeron.

Más información, imágenes de todo el país, así como videos, podrás observarlos en las próximas horas.

¡Participemos este 11 de noviembre!


El Bloque de Organizaciones Sindicales y Gremiales del Seguro Social, realizamos un llamado al sector médico, profesional, tecnologías de la salud, farmacia, personal administrativo, enfermería, nutrición, lavanderías y personal de apoyo en todo el país para que se sumen al movimiento el 11 de noviembre (11 del 11) en todo el país.

Compartimos con el pueblo costarricense, los mismos males, consecuencia del sistema político neoliberal, que repercute sin distinción de clase social, en el sector público y privado, con el pueblo y las amas de casa, niños, jóvenes, adultos y abuelos.

“Hablamos de los serios problemas en la atención de salud pública, como el sacrificio que realizan los pacientes de madrugar desde las 3:00 a.m. por las largas filas de espera, la falta de medicamentos, los recortes presupuestarios y los efectos en la atención médica, etc”, señaló Luis Chavarría, secretario general de UNDECA.

Igualmente con la privatización de los servicios públicos, la educación, la corrupción política, el costo de vida, los deteriorados salarios, aumentos en las tarifas de marchamos, combustibles y la entrega de nuestro patrimonio.

Estas son políticas neoliberales que debemos revertir a toda costa, ya que las cifras hablan, las estadísticas demuestran la precaria situación en lo económico y social, que solo favorecen a un pequeñísimo sector de ricos y millonarios.

Se equivocaron los partidos y políticos que siguieron fielmente los paso del capitalismo salvaje; le corresponderá al pueblo y los sectores sociales cambiar el modelo neoliberal.

Por lo tanto, en la jornada del 11 de noviembre demandamos:

1. La despolitización de la Caja con una reforma que elimine la figura de la Presidenta Ejecutiva, la democratización en la elección y concurso de los Gerentes y otros altos mandos.

2. La recuperación de las multimillonarias cifras que adeudan a la Caja:
• 500 mil millones de colones por incumplimiento al artículo 78 de la Ley de Protección al Trabajador.
• 400 mil millones de colones por el traspaso a los programas de Ministerio de Salud.
• Cerca de 400 mil millones de colones de parte del Gobierno de Laura Chinchilla en el seguro del Estado y otros aportes de ley.

3. También exigimos revertir el despilfarro de más de 300 mil millones de contratación de servicios privados de vigilancia, transporte de pacientes, Cruz Roja, farmacias, redes, especialidades médicas, EBAIS, etc.

4. Demandamos promover profundas reformas a las leyes concernientes a hacer más efectivas y eficaces los trámites administrativos y judiciales contra todos los evasores y patronos morosos. No importa que éstos sean del Gobierno Central, instituciones públicas, sector privado o monopolios internacionales. Si fuera necesario, de clausurar todos aquellos centros públicos o privados en igualdad de condiciones.

¿Dinero del IVM para remodelaciones?


UNDECA responde ante “inversión” de dineros del Fondo de Pensiones en el edificio central de la CCSS

Con respecto al tema de la “inversión” que pretende hacer la Junta Directiva de la Caja Costarricense de Seguro Social, con los Fondos de Pensiones por ¢23.000 millones, para remodelar el edificio central, aclaramos, en primer lugar que, nuestro sindicato UNDECA no había emitido ningún criterio al respecto, previamente, tal y como lo informó la Dirección de Comunicación de la Institución, por error o mala intención.

En segundo lugar, queremos enfatizar que han sido muchos los desaciertos que ha cometido la Junta Directiva de la Caja y las Gerencias, en las inversiones que realizan con el Fondo de Pensiones, recursos que le pertenecen a todos los asegurados del país.

Ante estas circunstancias, no es la primera vez, que se han anunciado severas crisis con estos fondos, obligando a realizar, unilateralmente, reformas al Régimen de Invalidez, Vejez y Muerte.

“Con la intervención política de los gobiernos de turno, en años pasados, se ha variado, de manera preocupante, la edad de retiro, el cálculo de la pensión y el porcentaje de cotización, siempre en contra de los cotizantes. Ahora se anuncia otra reforma que pretende aumentar la cotización al doble, elevar la edad de retiro a los 68 años y eliminar la pensión adelantada”, confirmó Luis Chavarría, secretario general de UNDECA.

Pero no solo tratan de cambiar las cosas, afectando a la población, sino que, luego de muchos gobiernos, juntas directivas, presidencias y gerencias, no ha existido un precedente de rendición de cuentas y sanciones.

Otro ejemplo del abandono a este fondo es que hace 12 años que se aplicó la Ley de Protección al Trabajador, que en su artículo 78, establece que se debe trasladar un porcentaje de las utilidades de las empresas públicas del Estado, pero a la fecha, ni el gobierno ni los altos jerarcas de la Institución, han realizado ningún esfuerzo por recuperar esos montos, que ya alcanzan los 500.000 millones de colones.

Las más altas autoridades de la Caja y el Gobierno han demostrado reiteradamente una pésima gestión financiera que ha afectado el Fondo de Pensiones. Han omitido históricamente un medio eficaz e independiente que realice auditorías externas.

“Consideramos que del fondo de pensiones no debe utilizarse un solo cinco, sino está clara la seguridad de las pensiones de los costarricenses primero y que el reforzamiento del edificio de pensiones debió realizarse desde el momento en que se consideró que debía hacerse en protección al personal”, argumentó Chavarría.

Por otra parte, cualquier inversión que se realice debe garantizar primero las condiciones del personal y no favorecer al lujo de ninguna alta jerarquía, como sucede en muchas ocasiones.

“Hemos demandado reiteradamente que al personal de los dos edificios se les construya un comedor decente, ya que no existe y tienen que alimentarse en la calle o los pasillos, mientras las altas jerarquías cuentan con personal de servicio de cocina”, concluyó el secretario general de UNDECA